Al correr, todo el cuerpo se pone en marcha. La correcta coordinacióm entre los músculos, los huesos, las articulaciones y el control de la postura son claves, no solo para aumentar la velocidad y la resistencia, sino también para evitar lesiones y posibles caídas.

Algunas de las lesiones más comunes a la hora de correr son:

Fascitis plantar: se trata de la inflamación de la fascia plantar (una banda de tejido fibroso que se extiende desde ell calcáneo hasta la zona metatarsal). Esta lésion está provocada, a menudo, por la forma de pisar, por el uso de calzado inadequado, por pasar a correr sin la transición adecuada a velocidades demasiado elevadas o de terrenos lisos a abruptos y por recorrer distancias demasiados largas sinn la preparación adecuada.

Tendinitis aquilea: es la inflamación del tendón de Aquiles, que se manifesta con dolor en la parte superior de hueso del tendón o por una ligera rigidez que se presenta por las mañanas. Puede estar provocada tanto por la pérdida de flexibilidad del tendón debido a la edad, como por sobrecarga, errores en la técnica de la carrera y/o en el plan de entrenamiento, l apronación del pie, el uso de calzado inadecuado o el sobrepeso.

Esguince de tobillo: el más común es el esguince por inversión, que se produce cuando el pie se torsiona demassiado hacia el interior, debido, por general, a una irregularidad en el terreno o el uso de calzado inadecuado. Produce un dolor agudo en la parte externa del tobillo.

Dolor lumbar: se suele presentar como un dolor en la zona baja de la espalda o de los glúteos, que puede aparecer de manera repentina o intermitente. Diversas causas pueden provocarlo: correr con la espalda encorvada, el uso de un calzado que no amortigüe lo suficiente, aumentos en la carga del entrenamiento sin la progresión adecuada, padecer sobrepeso o debilidad en la musculatura de la faja abdominal.

Si, durante la práctica deportiva, se percibe alguno de los síntomas proprios de lesiones, hay que cesar la actividad y consultar el médico. Lo más recomendable es seguir los siguientes pasos:

  • Ante lesiones leves: Se puede intentar realizar una cura de urgencia para continuar corriendo, lavanndo la zona con agua limpia y jabón, aplicando medidas antisépticas y conteniendo la posible hemorragia, en caso de que exista.
  • Ante lesiones moderadas o graves: interrumpir la actividad, aplicar frío sobre la zona afectada y, se procede. inmovilizar la zona o mantenerla elevada. Posteriormente, se debe acudir a los servicios médicos.
  • Ante una fractura: hay que inmovilizar lo mejor posible la zona mediante un cabestrillo o entablillado y trasladar al paciente a un centro hospitalario.
  • Ante una lesión que afecte la cabeza o al cuello: se debe inmovilizar el cuello, valorar si el corredor está cosnciente y trasladarlo con urgencia a un ceentro hospitalario.